Hola, mi nombre es Nahuel Jesús Moreyra, tengo 26 años y soy de Resistencia, Chaco. Me encuentro en búsqueda laboral para puestos de atención al cliente, repositor, bachero, mostrador o auxiliar de farmacia.
Cuento con experiencia en atención al público y reposición, movilidad propia, disponibilidad full time, licencia para la manipulación de alimentos y libreta sanitaria. Busco una oportunidad laboral estable para poder desarrollarme y aportar compromiso y responsabilidad.
Quedo a disposición para ampliar la información en una entrevista, mi telefono de contacto es 3624709621.
Muchas gracias.
Nahuel Jesús Moreyra
La gestión Deficiente: el verdadero techo de una pyme.
Si hay algo que caracteriza al empresario del Nordeste, es la resiliencia. Sabemos remar en dulce de leche, adaptarnos a la inflación y sobrevivir a los cambios de reglas. Pero hay una verdad incómoda que pocas veces discutimos: la capacidad de supervivencia no es lo mismo que la capacidad de crecimiento.
Veo muchas PyMEs en nuestra región estancadas. No por falta de ventas, ni por falta de producto, ni por falta de ganas. Se estancan por una gestión deficiente y una peligrosa dependencia de la "intuición".
Cuando fundamos una empresa, el "olfato" del dueño es vital. Pero a medida que la estructura crece, esa intuición deja de ser suficiente. El problema surge cuando intentamos gestionar una empresa de 10, 20 o 50 personas con la misma informalidad con la que gestionábamos un emprendimiento unipersonal.
La falta de claridad en los análisis es el enemigo silencioso. Se manifiesta de formas muy concretas:
Confundir caja con ganancia: Ver dinero en la cuenta y asumir que el negocio es rentable, sin analizar costos ocultos, amortizaciones o márgenes reales por producto.
Ausencia de datos históricos: Tomar decisiones basándonos en lo que pasó la semana pasada, porque no tenemos registro ni métricas de lo que pasó el año anterior.
Falta de criterios unificados: Cada departamento (o empleado) decide según su propio juicio porque no hay procesos estandarizados ni objetivos claros bajados por la dirección.
A menudo escucho: "Invertimos en esto y nos salió mal, tuvimos mala suerte". En el 90% de los casos, no fue suerte. Fue falta de información.
Una mala decisión —ya sea una compra de stock excesiva, una contratación fallida o una fijación de precios errónea— suele ser el resultado directo de un análisis incompleto. Si tus datos son pobres (o inexistentes), tu decisión será una apuesta de casino, no una estrategia empresarial.
La gestión deficiente provoca un ciclo vicioso:
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Como no hay datos, hay incertidumbre.
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Como hay incertidumbre, hay miedo a delegar.
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Como no se delega, el dueño se colapsa en la operativa diaria.
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Y como el dueño está en la operativa, nadie está mirando el mapa estratégico.
Osvaldo M. Ortega
Consultor
Chaco/Ctes
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